E-commerce y zapatos
Aquí me veis, como un niño con zapatos nuevos.
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Éstos me los he comprado por Internet, aprovechando una buena oferta de una marca bastante conocida de calzado.
El desconocimiento del usuario sigue siendo el gran enemigo a vencer. Lo números 1 en venta por Internet siguen siendo la música, los libros y los viajes, y con esa premisa mucha gente me pregunta que cómo me he atrevido a comprarme unos zapatos por Internet. La verdad es que ha sido bastante sencillo. A los 17 años mi pie dejó de crecer y se quedó en la talla 42, por lo que raramente cuando entro a una zapatería me pruebo la talla 45.
Es importante estar seguro de que el sitio donde vas a realizar la compra ofrece garantías en el envío, la devolución, la marca… Sólo es una cuestión de confianza, como cuando le dejamos a la cajera del supermercado nuestra tarjeta para que nos cargue la compra.
A pesar de todo, sigo echando en falta el uso del comercio electrónico en muchos negocios de nuestro país. Hay que dar ese pasito hacia delante y deshacernos de todos nuestros miedos “interactivos”. Como hice yo al comprarme unos zapatos.
Creedme, funciona.